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Promocionar el hábito de la lectura desde edades tempranas influye en el desarrollo integral del niño, según destacó ayer la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), con motivo del Día Internacional del Libro.
La pediatra del Centro de Salud Puerta Blanca de Málaga, y miembro de la AEPap, la doctora Alfonsa Lora Espinosa, señaló que "como profesional y confidente de los padres, el pediatra puede actuar como dinamizador del hábito de leer, una práctica que puede influir sobre el modo de vida del niño, tan relacionado con su salud".
Según los datos aportados por el Instituto de Evaluación de la Secretaría General de Educación del Ministerio de Educación y Ciencia a través del Informe PISA del año 2006, España se halla 23 puntos por debajo del Total de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y 31 por debajo del Promedio OCDE.
La psicopedagoga y profesora de Educación especial del Centro de Educación Infantil y Primaria "Los Guindos" de Málaga (CEJA), María Jesús Díaz Aguilar, destacó que "este resultado es francamente preocupante y confirma que también es pobre en comparación con los de los países de nuestro entorno".
Por su parte, la doctora Lora comentó que "como profesionales de la salud y de la educación, asumimos nuestra parte de responsabilidad para que estos datos tiendan a mejorar. Las cifras son alarmantes y urge la conjunción de las fuerzas y estímulos desde todos los campos profesionales para paliar esta situación".
"Los pediatras, como ningún otro, salvo la familia, son agentes fundamentales en el seguimiento del desarrollo desde el nacimiento (no olvidemos que la enseñanza obligatoria no se inicia en España hasta los 6 años), por ello, se debe asumir la promoción y el hábito desde edades más tempranas de la lectura, como parte esencial del crecimiento de la salud psicológica de la persona", añadió la experta.
CONTACTO CON LA LECTURA DESDE EL NACIMIENTO
Según los expertos, el bebé debería tener contacto desde el nacimiento con las fuentes de lectura, ya que es en estas edades prelingüísticas y prelectoras donde se promueve el acercamiento a la lectura emergente. A nivel cognitivo-emocional significa acercarse a otras realidades distintas a las cercanas y además es transmisora de emociones. A partir de los dos años, el niño se dirige hacia el progreso lingüístico y al enriquecimiento de su almacén léxico.
En cuanto al papel de los padres, los expertos señalaron que es esencial como ejemplo de lectores, al leer delante de los hijos, o crear hábitos y momentos familiares en torno a un texto escrito, como la lectura de cuentos, de recetas de cocina, o de catálogos de juguetes, por ejemplo.
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